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Lifeboats – Reseña

Cabecera Lifeboats

El Santa Timea se ha hundido y sus tripulantes intentan llegar a la costa en botes salvavidas. ¿El problema? Hay pocos barcos y las vías de agua hacen cada vez más difícil la travesía. ¿Traicionarás a tus amigos para salvarte? Esto es Lifeboats.

Ficha

Empezamos

Lifeboats (Seenot im Rettungsboot en la versión original de Argentum Verlag) es un juego de negociación, democracia y puteo donde los jugadores se enfrentarán y colaborarán entre ellos para llevar los marineros de su color desde el hundido Santa Timea hasta la costa de tres islas. Prepárate y respira profundo porque se acerca el MAL.

Se reparte a cada jugador todos los marinos de su color (cinco marineros y dos oficiales). Estos últimos se diferencian porque tienen un tamaño ligeramente superior al de los marineros ‘rasos’.

Comparación en detalle del marinero y del oficial en Lifeboats
Comparación en detalle del marinero (izquierda) y del oficial (derecha)

A continuación se reparte a los participantes una carta de votación por cada color que haya en juego y una carta adicional correspondiente al color negro. Además, se reparten tres cartas de ‘sombrero del capitán’.

La mano inicial de cada jugador en una partida a seis
La mano inicial de cada jugador en una partida a seis

Antes de comenzar la partida se sortea entre los participantes quién comenzará siendo el jugador inicial y se le entrega la ficha de ‘dealer’. Esta ficha rotará después cada turno y tiene mucha importancia en el juego.

Empezando por el jugador inicial, cada jugador coge el barco de su color y lo coloca en una de las casillas iniciales del tablero. Una vez que todos hayan colocado su propio barco, nuevamente será el jugador inicial quien decida en qué casilla se coloca el barco negro (neutro).

A continuación, se colocan por orden de turno los peones en los barcos de uno en uno (el jugador inicial coloca uno de sus peones, después el siguiente coloca uno suyo, y así hasta que todos estén colocados). No tienes por qué colocar tus peones en el barco de tu color, de tal forma que al comienzo de la partida todos los barcos tendrán una mezcla de peones de diferentes colores en mayor o menor proporción.

Ejemplo de disposición inicial en una partida de Lifeboats para 6 jugadores
Ejemplo de disposición inicial en una partida a seis jugadores

Y ya estamos listos para comenzar la partida.

¿Cómo se juega a Lifeboats?

Lifeboats consta de tres fases por turno muy diferenciadas. Cuando se terminan estas tres fases comienza un nuevo turno. El juego termina cuando el último barco llega a la costa o se hunde.

Fase 1. Colocación de vía de agua

Los botes salvavidas se hunden a medida que pasa el tiempo. Por votación democrática y secreta, que se realiza a través de las cartas de cada color, se decide en qué bote se colocará una nueva vía de agua.

Después de duras, MUY DURAS negociaciones, cada jugador elige en secreto una carta del color del barco donde quiere colocar la vía de agua y la deposita en la mesa. Una vez que todos hayan votado, se levantan las cartas. La temida fichita azul se colocará en el barco con más votos.

Peones en botes de Lifeboats
Qué bonicos que quedan subidos en los botes 🙂

Si hay algún hueco libre en el barco, la ficha azul (léase con voz tenebrosa) se coloca en ese espacio y se pasa a la segunda fase del turno. El problema es que normalmente todos los barcos están llenos, bien por peones o bien por vías de agua colocadas anteriormente, por lo que en la fase 1 hay una ‘subfase’ en la que los tripulantes del bote elegido (y SOLO los tripulantes, aquellos con peones de su color en el barco) realizan una segunda votación en la que se elige cuál de los jugadores se va al agua. Y aquí empieza el drama.

En esta segunda votación es en la que adquieren importancia los monigotes grandes (oficiales). El voto de cada jugador tendrá un valor igual al número de marinos rasos que tenga en el bote, pero los oficiales cuentan por dos. Es decir, si en el barco elegido un jugador tiene dos marineros y un oficial, el valor de su voto será de cuatro (1+1+2), mientras que el de un jugador con únicamente dos marineros será de dos.

En caso de empate será el jugador inicial quien decida (esta regla se aplica a cualquier votación), incluso cuando no tenga peones en el bote.

Siempre se ha de retirar primero un peón de marinero. Solo se retirará un peón de oficial en el caso de que no haya marineros del color más votado en el bote.

Si después de finalizar cualquier fase del juego hay más cilindros azules que peones en un bote, el bote se hunde (se retira del tablero) y todos sus tripulantes mueren.

Fase 2. Un bote avanza

La mecánica es la misma. Por votación democrática, los jugadores eligen cuál de los barcos avanza una casilla.

El tablero en plena partida de Lifeboats
El tablero en plena partida de Lifeboats

Esta votación, como todas las de Lifeboats, viene precedida de una negociación donde las traiciones, las triquiñuelas y todas las artimañas posibles se utilizan para conseguir ganar la partida. Obviamente cada jugador va a querer que avance uno de los barcos donde tiene peones, y cuantos más mejor. Esto da lugar a tratos que nunca terminan por cumplirse, insultos, reconciliaciones y demás situaciones hilarantes que son la chicha del juego.

Fase 3. Cambio de barco

Para evitar que los pactos y acuerdos a los que llegan los jugadores en la negociación duren más de un turno, en la tercera fase del juego se produce el cambio de bote de uno de los peones de cada jugador.

Comenzando por el jugador inicial y en orden de turno, cada jugador saca uno de sus peones de un bote y lo coloca en el agua al lado de la embarcación. No se pueden sacar dos peones de un mismo barco. Si un jugador no puede sacar uno de sus peones de ningún barco, su situación no cambia y sus peones se mantienen en los botes.

Una vez que todos los jugadores hayan sacado un peón, y en el orden inverso al del turno (es decir, será el último jugador en sacar un marino el primero en actuar, después el penúltimo y así hasta el jugador inicial), los participantes colocarán su peón en otro barco.

Solo hay una condición: No se puede colocar el peón en el bote del que acabas de salir. Si para colocar tu peón tienes que incumplir esta norma (porque el resto de botes está lleno), el peón muere.

El sombrero del capitán

Además de las cartas de cada color, que los jugadores recuperan después de cada votación, se reparten al inicio de la partida tres cartas de ‘sombrero del capitán’.

¿Para qué sirven? Si un jugador, en vez de jugar una carta de color juega una de estas cartas especiales, su voluntad se impondrá por encima de la democracia. Pero ojo, si más de un jugador juega un ‘sombrero del capitán’ en la misma ronda, sus votos se anulan y prevalece el voto del resto de jugadores.

Carta del sombrero del capitán en Lifeboats
El deseado ‘sombrero del capitán’

Una vez jugados, los sombreros no vuelven a la mano y se descartan.

Los sombreros pueden jugarse en cualquiera de las votaciones que se producen durante el juego: elección de barco en el que se coloca una vía de agua, elección del jugador que sacrifica uno de sus peones para colocar una vía de agua o elección del barco que avanza una casilla.

Final de la partida y puntuación

Una vez que el último barco llegue a una de las islas o se hunda, la partida termina y comienza el recuento de puntos.

Cuando un barco llega a la costa, los jugadores colocan sus marinos supervivientes en la isla. El bote se coloca en la parte derecha del tablero indicando el puesto de llegada.

Detalle de la puntuación en la isla central.
Detalle de la puntuación en la isla central.

La puntuación es diferente en cada una de las tres islas. Al finalizar el juego, se multiplica el valor de cada marinero y oficial por el valor correspondiente que marque la isla (siempre puntúan más los oficiales). Quien más puntos tenga es el ganador. En caso de empate a puntos, el jugador cuyo bote (con el que comparta color) haya llegado antes a alguna de las islas gana la partida.

Opinión

Lifeboats es un juego de puteo en su máxima expresión. Verás a jugadores defender, encendidos, posturas que el minuto anterior recriminaban a sus rivales, acuerdos verbales que se saltan a la torera y apretones de manos que terminan en traiciones inmisericordes. Si el mismo diablo pudiera adquirir forma corpórea se convertiría en esta inocente caja azul.

Lo primero que llama la atención es su aspecto. Podría pensarse que Lifeboats es un juego familiar con sus ilustraciones tipo cartoon y sus coloridos y grandotes barcos, pero nada más lejos de la realidad. Las cuchilladas por la espalda, las falsas promesas y las decepciones personales vuelan sin cesar con tal de embaucar a tus rivales. Además, y por si esto no fuera suficiente, sus casi dos horas de duración a poco que las negociaciones se calienten lo hacen un juego poco recomendable para los niños.

Tamaño barco Lifeboats
¡Ojo al tamaño de los botes!

La fase de colocación de vía de agua es brutal. Solo los más tozudos consiguen convencer a los demás de que ese barco que va en cabeza con dos de sus flamantes peones al frente no merece un cilindro azul.

Las cartas de sombrero, que terminarás guardando como auténticos tesoros, son una parte central del juego. De hecho, de su correcta gestión depende en gran medida la victoria final. Las caras de dos supuestos aliados cuando sacan a la vez un sombrero con el mismo propósito no tiene precio. Y la del pobre diablo que iba a ser acribillado tampoco.

Portada de Lifeboats (Seenot im Rettungsboot)
Portada de Lifeboats (Seenot im Rettungsboot)

Lifeboats no es, ni mucho menos, un juego para todo el mundo. Desde luego no es el idóneo para esas personas con tendencia a llevarse la experiencia de juego más allá de la partida o aquellas que se ‘pican’ fácilmente. Eso sí, es terriblemente divertido con el grupo de juego adecuado.

Aspectos positivos:

  • Si te gustan los juegos de traición y negociación, Lifeboats es TU juego.
  • Si eres una persona MALA, Lifeboats es tu juego.
  • Con el grupo adecuado es terriblemente divertido y puede dar partidas memorables.
  • La producción del juego es magnífica, con unos botes de madera gigantes y un chulísimo tablero que luce realmente bien en la mesa.

Aspectos negativos:

  • Es un juego duro. Las negociaciones se suceden sin parar y terminas mentalmente exhausto. Tu mejor amigo, el que en la fase anterior te había estrechado la mano diciéndote que no te iba a votar, te votará. Eso no le gusta a todo el mundo.
  • Si eres una persona tímida a la que no le gusta discutir y negociar, te vas a aburrir. El juego es pura política.
  • Es largo, quizás demasiado. Los botes avanzan de uno en uno y solo una vez por turno. Con amigos muy pesados en las votaciones es probable que la partida parezca no tener fin (muy importante que el jugador inicial marque un tiempo máximo de negociación para evitar esto).

Puntuación

Sí, Lifeboats es un gran juego. Puede que no sea para ti, pero desde luego merece una oportunidad. A lo mejor lo terminas enterrando como Jumanji (¿cuántas parejas habrá roto este juego?), pero si lo disfrutas te dará partidas de esas que se recuerdan con el tiempo:

– ¿Recuerdas cuando me mataste aquél oficial del bote rojo? Pues ahora yo no me quiero casar contigo.

– Pero cariño, eso ocurrió hace quince años…

Por todas las risas que me he echado y que me seguiré echando, por todas las puñaladas que he sufrido y que he devuelto, por todas esas caras de complicidad que terminan en una risa diabólica, este Lifeboats se merece…

¡OCHO CHISTORRAS! 

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8 comentarios en “Lifeboats – Reseña

  1. Juegazo!! Siempre hay un colega traicionero que se alía contigo y a la ronda siguiente te da la espalda! Aunque la venganza en este caso es un plato que se sirve en caliente!

    Quizá un poco largo, para mi son 7 chistorras.

    Un saludo juegonauta!

  2. Mi cerebro echando humo al acabar una partida de estas, el odio que genera en mi interior y no acabar de entender la secuencia de juego me dicen que NO ME GUSTA ESTE JUEGO. ¡Lo que si me gusta es la review! Estaré pendiente a las próximas 😉

    1. jajajaja el ODIO, esa es la palabra xD Lo peor para mi son las dos horazas que podrías estar dedicando a otra cosa que no sea apuñalar al de al lado

      Gracias por comentar, Ángel 🙂

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